16h17 CET
12/03/2026
Madrid, 12 mar (EFE).- La formalización de la entrada del fondo estadounidense Apollo como accionista mayoritario del Atlético de Madrid marca el inicio de una nueva era y supone el fin de la propiedad de la familia Gil, que ha controlado la entidad durante 38 años, los últimos 33 desde la conversión en Sociedad Anónima Deportiva en 1992, aunque Miguel Ángel Gil Marín continuará al frente de la gestión del club.
Desde el 27 de junio de 1987, con el triunfo en las elecciones a la presidencia de Jesús Gil, hasta el 12 de marzo de 2026, con Enrique Cerezo como presidente desde 2002; Miguel Ángel Gil Marín, hijo de Jesús Gil, como consejero delegado; con catorce títulos del Atlético, con una intervención judicial, con el doloroso descenso a Segunda División en el año 2000, de donde no volvió hasta 2002, y la estabilidad de los últimos 14 años.
Fallecido Vicente Calderón, histórico presidente del Atlético, en marzo de 1987, apenas unos meses después el vencedor de las elecciones fue Jesús Gil. Un fichaje, el portugués Paulo Futre, campeón de Europa con el Oporto el 27 de mayo de 1987, con una actuación formidable contra el Bayern Múnich en Viena, fue una baza definitiva para su triunfo. El origen de todo.
Dos días antes de la votación, el 24 de junio, llegó el golpe de efecto de Jesús Gil. El entonces candidato viajó a Milán para encontrarse con Futre y el Oporto, que estaban concentrados en la ciudad italiana; acudió al hotel, buscó a su nueva estrella, lo reconoció por el nombre inscrito en sus chanclas y lo fichó para el club rojiblanco. Futre iba a ir al Inter de Milán. El movimiento de Gil lo cambió todo. También los comicios.
Aun así, Futre mantuvo dudas en el jet de regreso a Madrid. Le pidió un chalé con piscina y un Porsche a Gil, que se lo concede. Cinco horas después, Jesús Gil acude a la discoteca Jácara de la capital de España para presentar a su formidable baza electoral que lo hará el ganador de la presidencia del Atlético. A las seis de la mañana del día 27 de junio de 1987 concluye el recuento: sus 6.219 votos lo hacen vencedor.
Es el inicio de la era Gil, con la vorágine, el carácter y el personalismo de una figura controvertida. En su primer proyecto, en 1987-88, prescinde de Luis Aragonés (ya entonces campeón de una Liga, una Copa Intercontinental, dos Copas del Rey y una Supercopa de España como técnico del Atlético de Madrid) para fichar al argentino César Luis Menotti al frente del banquillo del Vicente Calderón.
Hasta 26 entrenadores entre 1987 y 2002
Es el primero de una cantidad insólita de entrenadores, devorados por la impaciencia y las ansias de ser campeón. El primero fue Menotti, destituido tras 35 encuentros (incluido un inolvidable 0-4 al Real Madrid en el Santiago Bernabéu), cuando ocupaba la tercera plaza de la clasificación. Es despedido después de cinco choques sin victoria y reemplazado José Armando Ufarte, que siguió el mismo camino en 18 días.
Es el comienzo de una secuencia y una cantidad asombrosa de cambios de entrenador en el Atlético. Hasta 26, algunos en distintas etapas, ocupan el cargo desde 1987 hasta 2002, cuando Jesús Gil abandona la presidencia del Atlético de Madrid.
Son Antonio Briones, José María Maguregui, Ron Atkinson, Colin Addison, Javier Clemente, Joaquín Peiró, Iselín Santos Ovejero, Tomislav Ivic, Omar Pastoriza, Cacho Heredia, Jair Pereira, Emilio Cruz, José Luis Romero, Jorge D'Alessandro, Pacho Maturana, Alfio Basile, Carlos Sánchez Aguiar, Radomir Antic, Arrigo Sacchi, Claudio Ranieri. Fernando Zambrano, Marcos Alonso, Jesús Cantarero y Luis Aragonés, de nuevo.
En 1993-94, hasta seis entrenadores dirigieron al Atlético: Jair Pereira, Heredia, Emilio Cruz, José Luis Romero, Ovejero y D'Alessandro, apenas dos años después de estrenar su palmarés como presidente con dos Copas del Rey consecutivas: la de 1991, ganada al Mallorca por 1-0 en la prórroga, por medio de Alfredo Santaelena, y la de 1992, con Luis Aragonés como técnico y los goles de Bernd Schuster y Paulo Futre ante el Real Madrid (0-2), ambas en el Santiago Bernabéu, el terreno de su 'eterno' rival.
En 1992, con la transformación en Sociedad Anónima Deportiva al borde del fin del plazo para evitar el descenso a Segunda División B, la actual Primera RFEF, Jesús Gil se hace propietario con el mayor paquete de acciones, pero las irregularidades cometidas por el presidente en ese proceso provocan la apertura de un proceso judicial.
La investigación abierta por la Audiencia Nacional concluyó que Jesús Gil y Enrique Cerezo se hicieron con la mayoría de las acciones del club (un 95 por ciento) sin desembolsar su importe. Fueron condenados por apropiación indebida en 2003, pero absueltos posteriormente por el Tribunal Supremo por prescripción del delito.
La etapa de Gil y Gil viene marcada por las causas judiciales, su personalidad y algunas polémicas decisiones: prescindió de las categorías inferiores (Raúl González pasó entonces al Real Madrid), despidió a jugadores como Juan Carlos Arteche, Quique Setién o Jesús Landáburu, hizo declaraciones contra árbitros, jugadores, entrenadores, directivos y organismos ("Al negro le corto la cabeza", llegó a decir sobre el delantero colombiano Adolfo 'Tren' Valencia) y propinó un puñetazo a José González Fidalgo, gerente del Compostela, a las puertas de la Liga, en una imagen que recorrió cada telediario.
Del 'doblete' al descenso
El histórico ‘doblete’ en 1995-96, el único de la historia de la entidad, fue su gran éxito como presidente, con los títulos de Liga y Copa del Rey con Radomir Antic al frente del banquillo. El once se recitaba de memoria, aún en la actualidad: José Fráncisco Molina; Delfí Geli, Santi Denia, Roberto Solozábal, Toni Muñoz; José Luis Pérez Caminero, Juan Vizcaíno, Diego Simeone; Milinko Pantic; Kiko Narváez y Lubo Penev. La celebración fue una cabalgata por las calles de la capital de España.
Apenas cuatro años después, el Atlético de Madrid desciende a Segunda División. Se consuma el 7 de mayo de 2000, después de una pésima temporada deportiva y la intervención judicial del club por orden del juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, que nombró a Luis Rubí administrador judicial y apartó a Jesús Gil de la presidencia, por supuestos delitos de estafa, apropiación indebida y fraude, con las imágenes de la Guardia Civil dentro del Vicente Calderón en la mañana del 22 de diciembre de 1999 para recabar pruebas.
Necesitó dos años para regresar a Primera División. Su afición, que lo acompañó en el descenso, llenó el estadio casi cada domingo. Y a su rescate acudió Luis Aragonés, antes jugador, entonces entrenador y leyenda eterna del club. Luis, clasificado para la Liga de Campeones con el Mallorca, aceptó el reto con el equipo de su vida, que lo necesitaba en su peor momento de la historia. Lo devolvió a Primera para el curso 2002-03.
Fue la última temporada como presidente del Atlético de Jesús Gil y Gil, que dio el relevo a Enrique Cerezo, el actual presidente. Gil Marín, su hijo, mientras, aumenta su responsabilidad en la gestión de la entidad, dentro de una bicefalia tensa durante diferentes etapas, que se reparte con Cerezo como figura institucional y Gil Marín como líder de gestión, en la que continuará ahora con Apollo.
Jesus Gil falleció el 14 de mayo de 2004 como consecuencia de un infarto cerebral. A su capilla ardiente, instalada en la sala de honor del estadio Vicente Calderón, acudieron más de 20.000 aficionados.
Ya había empezado otra época en el Atlético, al que le cuesta reponerse del descenso. Su regreso a la máxima categoría lo relega a posiciones menores, lejos de la historia de la entidad, entre fichajes fallidos, con apuestas que no surten el efecto esperado, con el equipo obsesionado por su retorno a competición europea cuanto antes, en la búsqueda de la globalidad y la estabilidad que rebusca Miguel Ángel Gil Marín.
El salto y la estabilidad de la era Simeone
Hasta siete entrenadores dirigen al Atlético desde su retorno a Primera División en 2002, aparte de Luis Aragonés. Son Gregorio Manzano, César Ferrando, Carlos Bianchi, Pepe Murcia, Javier Aguirre (con el técnico mexicano vuelve a la Liga de Campeones), Abel Resino y Quique Sánchez Flores, con el que gana dos títulos 14 años después, al conquistar tanto la Liga Europa como la Supercopa de Europa en 2010.
Pero, un año después, es destituido. Para el curso 2011-12 vuelve Manzano… Y, a finales de diciembre de 2011, con el equipo en una crisis evidente, el Atlético recurre a Diego Simeone, que cambia la historia de la entidad.
“Siempre me acuerdo de las primeras palabras de Miguel (Ángel Gil Marín) cuando llegué. No el objetivo, la necesidad, repito no el objetivo, la necesidad, hacía que el equipo necesitaba entrar en Champions para que el club crezca”, recordó Simeone, que ha clasificado al equipo rojiblanco para cada una de las últimas 14 ediciones de la máxima competición continental, con 829 millones de euros de ingresos, sin contar la presente edición, en la que el Atlético está en los octavos de final.
Aparte del salto deportivo, con ocho títulos en la era Simeone (las Ligas de 2013-14 y 2020-21, la Copa del Rey de 2013, las dos Ligas Europa de 2011-12 y 2017-18, las dos Supercopas de Europa de 2012 y 2018 y la de España de 2014, además de dos finales de la Liga de Campeones perdidas en 2014 y 2016), el Atlético alcanza la estabilidad: su presupuesto crece de los 129,8 millones de euros de 2011-12 a la previsión de 515 en 2019-20, antes de la pandemia por Covid-19, que obligó a ajustes económicos y a ampliaciones de capital.
Entre medias, además, Gil Marín y Cerezo abordaron el cambio de estadio. Del Vicente Calderón al moderno Metropolitano. La decisión generó la oposición inicial de un amplio sector de la afición. En 2017-18, el Atlético estrenó su flamante campo, referencia actual en el fútbol europeo, con capacidad para 70.000 espectadores y que aumentó exponencialmente la imagen y el patrimonio de la entidad madrileña. Alrededor se construirá la Ciudad del Deporte, ahora con Apollo como accionista mayoritario.
Iñaki Dufour