07h38 CET
16/01/2026
Sídney (Australia)- El italiano Jannik Sinner, número dos del mundo, afronta el Abierto de Australia con cambios "sutiles" en su juego y con el objetivo de conquistar su tercer título consecutivo en Melbourne, una ambición que, según subrayó, va más allá de pensar en un rival concreto.
Sinner explicó en una rueda de prensa que durante la pretemporada trabajó especialmente la transición a la red y el saque, ajustes "pequeños" que, a su juicio, marcan la diferencia en la élite.
"Cuando estás al máximo nivel, los detalles cuentan", afirmó el tenista de 24 años, que añadió que primero busca recuperar sensaciones de partido antes de incorporar novedades en función de las condiciones.
El vigente campeón del torneo precisó que las modificaciones no están orientadas exclusivamente a mejorar sus opciones frente al número uno, Carlos Alcaraz.
"No es para un jugador específico. El objetivo es ser mejor tenista y sentirte cómodo en cualquier situación", señaló, tras recordar la exigencia física y mental de un calendario cada vez más intenso.
Sinner también destacó la importancia del trabajo físico para sostener el rendimiento en partidos largos y la necesidad de gestionar el cuerpo a lo largo de una temporada extensa.
En el apartado técnico, valoró la continuidad del australiano Darren Cahill en su equipo, junto a Simone Vagnozzi, al que definió como una figura clave por su experiencia y liderazgo.
El italiano iniciará la defensa del título ante el francés Hugo Gaston el lunes o el martes y aparece en una ruta que podría llevarle a cruzarse con el serbio Novak Djokovic en semifinales y con Alcaraz en una potencial final.
El italiano recordó también la sanción que marcó su pasada temporada, un caso que estuvo relacionado con el clostebol, un esteroide anabolizante prohibido que puede aparecer en controles antidopaje incluso por exposiciones accidentales, como el uso de cremas o medicamentos tópicos con derivados hormonales.
El número dos del mundo admitió que vivió meses de gran incertidumbre mientras el expediente estaba en manos de la Agencia Mundial Antidopaje, una situación que afectó también a su familia.
"Fue complicado jugar sin saber qué iba a pasar", reconoció Sinner, quien aseguró que aquel proceso le ayudó a madurar y a afrontar el tenis desde una perspectiva más serena: "Todo pasa por algo; me hizo más fuerte como persona".EFE