12h37 CET
07/02/2026
Pamplona, 07 feb (EFE).- Osasuna prolongó su buen momento con un triunfo de peso en liga ante el Celta, en Balaídos, logrando la segunda victoria a domicilio del curso consecutiva, que sirve para sacudirse definitivamente la losa de no puntuar fuera y cargar de confianza al equipo antes del nuevo desplazamiento del viernes a Elche.
Osasuna salió valiente en Vigo con un once marcadamente ofensivo en el que Aimar Oroz, Rubén García, Víctor Muñoz, Raúl Moro y Budimir compartieron protagonismo.
La propuesta fue ambiciosa desde el inicio, aunque a los rojillos les costó encontrar espacios y remate en una primera mitad espesa en la que el Celta llevó más la iniciativa sin traducirla en ocasiones claras.
El encuentro cambió en un chispazo de calidad a los 35 minutos. Raúl Moro cambió de banda, ganó metros con espacio y puso un centro medido al corazón del área. Budimir, hasta entonces inédito, atacó el balón con decisión ante Starlfelt, giró el cuello y colocó el remate al palo largo para adelantar a los navarros con el primer disparo entre palos.
El polémico empate de Borja Iglesias no frenó a un Osasuna que supo reaccionar y crecerse tras el golpe. El equipo mantuvo la fe y encontró premio desde el banquillo. Budimir, con cinco goles en las últimas cuatro jornadas, y once en total, dejó su sitio a Raúl García de Haro y el delantero de Olesa del Montserrat respondió a la llamada de su técnico, anotando el cuarto del año en su cuenta.
Víctor Muñoz centró desde la derecha, Catena se impuso para prolongar la acción y el balón cayó al segundo palo. Allí apareció Raúl García de Haro con la caña preparada lanzándose con todo para firmar el 1-2 en el minuto 75.
Osasuna no perdonó en sus dos únicos tiros a puerta con pleno de efectividad y selló una lluviosa noche en Balaídos que certifica diez puntos de los últimos doce y un impulso clave en confianza y estímulos para lo que viene.