21h37 CET
27/01/2026
Madrid, 27 ene (EFE).- El Real Madrid se reencuentra trece años después con Jose Mourinho. Por segunda vez. La primera, con el técnico portugués en el Manchester United, significó una conquista de la Supercopa de Europa en 2017. Ya había dejado una huella imborrable en la casa blanca tras impulsar la reconstrucción de un equipo que se disparó hacia la gloria.
Mourinho puso las bases de un bloque que bajo su mandato se quedó a puertas del éxito en la Liga de Campeones, con tres eliminaciones dolorosas en semifinales tras fulminar la 'maldición de octavos' en la que estaba inmerso el Real Madrid (seis eliminaciones consecutivas en la misma ronda), y que posteriormente marcó una época en la competición con cuatro conquistas en cinco ediciones.
Su historia dividió al madridismo. Más de una década después de su último partido, el 1 de junio de 2013 ante Osasuna en el Santiago Bernabéu, aún se encuentran fervientes defensores del estilo del técnico portugués. Abanderado desde una rebeldía de sello inconfundible contra la hegemonía de un Barcelona que pasó a la historia, el de Pep Guardiola, y al que logró frenar arrebatándole tres títulos.
La Copa del Rey 2011 en un clásico trepidante en Mestalla que se resolvió en el minuto 103 cuando Cristiano Ronaldo paró el tiempo con un salto portentoso y conectó un testarazo al centro medido de Ángel Di María; LaLiga 2011-12, la de los 100 puntos y 121 goles con un técnico que se le tildaba de defensivo; y la Supercopa 2012, también conquistada ante el eterno rival madridista.
Mourinho aterrizó en el Real Madrid con la vitola de salvador. Su pasado barcelonista quedaba enterrado ante la exhibición a los mandos del Inter de Milán en el Camp Nou. El momento álgido de su carrera. En agosto de 2010 arrancaban tres años frenéticos que no dejaron indiferente a nadie. Su objetivo era claro, sacar al club blanco del pozo en el que se encontraba en la 'Champions' y construir un equipo competitivo que plantase cara al mejor Barça de Leo Messi.
Enterró complejos el técnico portugués, que acercó al Real Madrid al éxito recuperando el factor competitivo que había perdido. El factor mental era mayor que el futbolístico y, con su método, en una lucha contra todos, costase lo que costase, y con un ejército que lo diese todo bajo su indiscutible liderazgo, dejó buenos momentos hasta que se produjo una fractura dentro de su vestuario.
El paso del tiempo acabó convirtiendo todo en un 'conmigo o contra mí' de 'Mou', que hasta llegó a salir al centro del campo del Bernabéu antes del inicio de un partido para que la afición levantase o bajase el pulgar con silbidos a su figura. El Real Madrid recuperó identidad, inició un proceso de madurez competitiva cuyos éxitos llegaron meses después del fin de la etapa del portugués, pero el precio fue elevado.
Su dirección desde la tensión acabó en ruedas de prensa para el recuerdo, un "¿por qué? repetido como queja contra los arbitrajes o una guerra interna contra una leyenda del Real Madrid como Iker Casillas. Su suplencia, en la apuesta por un portero como Diego López que era más de su gusto, acabó de romper el vestuario.
Algunos pesos pesados como Sergio Ramos o Pepe se decantaban por el capitán. Otros como Álvaro Arbeloa, Xabi Alonso, Diego López o Raúl Albiol, se convertían en 'soldados de Mou'. La crispación de un maratón de clásicos se elevaba hasta un nivel que se trasladaba a la selección española en su etapa de mayor gloria.
Los enfrentamientos del terreno de juego se trasladaban a las concentraciones. Arbeloa, con el que se reencuentra en el Benfica-Real Madrid, se distanciaba en su vestuario de Casillas y sus defensores, y en la selección protagonizaba momentos de tensión con los barcelonistas encabezados por Gerard Piqué. "Con Mourinho me iría al fin del mundo", llegó a decir Arbeloa en su defensa.
Símbolo del 'mourinhismo' dentro del campo y en el presente heredero en los banquillos de una forma de liderar que le caló. Con unas ideas futbolísticas alejadas de las del técnico portugués, pero con su figura siempre presente. "Jose ha sido para mí mucho más que un entrenador a todos los niveles".
"Es un espejo pero es imposible, no habrá nunca nadie como Jose y cualquiera que le quiera imitar, va a fracasar. Así lo entiendo. Mi éxito será ser yo mismo y en ser Álvaro Arbeloa hay una influencia importante de lo que fue Mourinho en mí, lo que significó y todo lo que aprendí a nivel táctico y comunicativo", expresó Arbeloa horas antes del reencuentro.
La etapa de 'Mou' en el Real Madrid finalizó hace trece años pero su figura sigue aún presente. El cambio en el modelo de técnico, con Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane a la cabeza, impulsó el éxito pero en el recuerdo queda que aquella conquista de la décima, justamente en el estadio Da Luz, era la herencia del mejor Mourinho que no se ha vuelto a ver desde entonces en el Chelsea, Manchester United, Tottenham, Roma, Fenerbahçe y ahora Benfica.
Roberto Morales