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04/03/2026
Ciudad de México, 3 mar (EFE).- A 100 días del inicio del Mundial de fútbol, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio, México acelera preparativos para uno de los mayores eventos deportivos de su historia reciente, mientras enfrenta notables desafíos en seguridad, infraestructura y servicios básicos bajo la atenta mirada internacional.
Precisamente cuando se inicia la cuenta atrás, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mostró sonriente este martes el trofeo de la Copa del Mundo en su conferencia matutina.
"Para los niños y niñas que ahorita están en la escuela, pero más tarde van a ver la mañanera por las redes sociales, pues les traemos la Copa”, afirmó.
El contexto de seguridad, sin embargo, ha cobrado relevancia tras episodios recientes de violencia vinculados al crimen organizado, que se intensificaron después de un operativo militar en el que murió el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'el Mencho'.
La reacción incluyó bloqueos y enfrentamientos en distintos estados, con al menos 25 soldados y 30 presuntos integrantes del crimen organizado muertos, según informes oficiales.
En las sedes tres mundialistas —Ciudad de México, Guadalajara (oeste) y Monterrey (norte)—, la percepción de riesgo persiste en algunos sectores.
Sheinbaum ha reiterado que “no hay ningún riesgo” para asistentes y ha destacado la coordinación entre los tres niveles de gobierno, así como su estrecha colaboración y la "confianza" depositada por la FIFA.
México ha puesto en marcha un plan integral que incluye modernización de videovigilancia, monitoreo en tiempo real, operativos conjuntos y tecnología antidrones para proteger estadios y zonas de alta concentración de aficionados.
Movilidad y tensiones sociales
El Gobierno anunció inversiones por 6.000 millones de pesos (unos 339 millones de dólares) en el último año para fortalecer el transporte público en las tres sedes, incluyendo ampliaciones y modernización de sistemas de metro y movilidad urbana.
Sin embargo, especialistas advierten que la magnitud del evento supondrá un reto logístico inédito para la industria turística mexicana, tanto por el volumen de visitantes como por la necesidad de coordinación con Estados Unidos y Canadá, que comparten la organización.
En la capital persisten problemas estructurales como el acceso desigual al agua potable, y han surgido protestas contra el sobreturismo y el encarecimiento de rentas y servicios en zonas céntricas, reflejando preocupaciones sobre el impacto social de los grandes eventos, aunque algunos ven oportunidades.
A tres meses del partido inaugural que el Tri jugará con la selección de Sudáfrica en el Estadio Azteca, México afronta una prueba que trasciende lo deportivo: demostrar capacidad organizativa, estabilidad y calidad de servicios en un escenario global que pondrá al país bajo escrutinio
Cristina Sánchez Reyes