12h17 CET
24/03/2026
Redacción Deportes, 24 mar (EFE).- El mundo del fútbol vive por estos días la incertidumbre de saber si la selección de Irán estará o no en el Mundial que se jugará entre junio y julio en Norteamérica, en el contexto de un escenario complicado por la guerra que enfrenta al régimen de Teherán con Estados Unidos e Israel, y que afecta a todo el Medio Oriente.
Irán, que ganó su clasificación en las eliminatorias de la Confederación Asiática (AFC) y está encuadrado en el grupo G con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, negocia jugar sus partidos mundialistas en México ante la compleja circunstancia de hacerlo en territorio estadounidense, pero la FIFA no ha dado respuesta alguna.
Por otra parte, el mismo presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que sería mejor que los iraníes, cuyos partidos de la fase de grupos están programados para jugarse en ese país (el 15 de junio en Inglewood contra Nueva Zelanda, el 21 contra Bélgica en la misma ciudad californiana y el 26 contra Egipto en Seattle), no asistieran a la cita orbital por “su propia seguridad”.
No es la primera vez que una crisis geopolítica (esta devenida en una bélica) trunca los sueños de jugadores de brillar en el máximo torneo futbolístico.
Estados Unidos 1994: descalificación y temor
Para el Mundial de Estados Unidos 1994, la FIFA decidió que Libia no podría participar de las eliminatorias africanas por las sanciones que pesaban sobre el régimen de Muamar El Gadafi, que estaba en la ‘lista negra’ de violadores de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Además, el país norteafricano era señalado de proteger terroristas tras no entregar a los tribunales internacionales a los responsables del atentado al avión de Pan Am en la localidad escocesa de Lockerbie el 21 de diciembre de 1988.
Pero la posible clasificación de otro país ‘molesto’ tuvo en suspenso a la administración de Bill Clinton. Irak, con el que Estados Unidos había librado la Guerra del Golfo entre 1990 y 1991, tenía serias oportunidades de obtener el boleto para el 94, pero, en una dramática definición, perdió la casilla ante Arabia Saudita y Corea del Sur.
La presencia de los iraquíes, con un Sadam Husein aún en el poder en Bagdad, hubiera significado un problema de seguridad mayúsculo para Washington por los ecos de una guerra reciente, los mismos que se oyeron nueve años después con la invasión estadounidense.
Descalificados por guerras
La Guerra de los Balcanes de 1991 a 1995 conllevó a que Yugoslavia fuera descalificada de la Eurocopa de 1992 (que ganaría su reemplazante Dinamarca) y del proceso clasificatorio para Estados Unidos 1994.
En Francia-98 se dio el particular suceso de que una ‘nueva’ Yugoslavia logró el pasaje mundialista junto a Croacia, una de sus antiguas repúblicas.
En 2006, un combinado de Serbia y Montenegro no pudo pasar de la fase de grupos y terminó sin puntos.
Para Catar 2022, la selección de Rusia, dirigida por Valeri Karpin, había logrado un cupo para los repechajes finales y se tenía que enfrentar a Polonia en busca de un cupo.
Pero la invasión de las tropas rusas a Ucrania el 24 de febrero de ese mismo año hizo que la FIFA tomara la decisión de descalificarla y hacer que los polacos jugaran la llave final contra Suecia, en partido que ganaron por 2-0.
Una selección anexada
En la década de los 30, Austria tenía un gran nombre en el concierto futbolístico mundial, pero su fútbol, y el país mismo, desaparecieron oficialmente el 12 de marzo de 1938 cuando la Alemania Nazi lo anexionó en el proceso conocido como ‘Anschluss’.
Con el ‘Anschluss’, nueve jugadores del equipo austriaco que se había clasificado al Mundial de Francia-38 pasaron a reforzar a Alemania, entre ellos Matthias Sindelar, ‘el Mozart del Fútbol’.
La escuadra alemana ‘reforzada’ con austriacos 'anexados' fue eliminada en octavos de final por Suiza y Sindelar murió misteriosamente el 23 de enero de 1939, ocho meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Luis Alejandro Amaya E.